Sangre, Sudor e Investigación: El Impacto de la Menstruación en el Trabajo de Campo en Ciencias Naturales (8M 2024)


El trabajo de campo es esencial en disciplinas como ecología, biología y geología, pero suele realizarse en condiciones remotas y exigentes, diseñadas bajo normas androcéntricas que priorizan la productividad sobre la comodidad. Estas condiciones afectan especialmente a quienes menstrúan, ya que el acceso limitado a productos de higiene y espacios sanitarios adecuados genera dificultades adicionales. A pesar de que la menstruación impacta a la mitad de la población mundial, sigue siendo un tema invisibilizado en la ciencia, reflejo de sesgos sexistas y estructuras patriarcales que han masculinizado los espacios académicos y profesionales. Esta falta de reconocimiento perpetúa desigualdades de género y limita la equidad en la investigación. Para abordar esta brecha, se realizó una encuesta a 429 personas de distintas disciplinas científicas, con el objetivo de visibilizar los retos que enfrentan las investigadoras menstruantes y promover políticas inclusivas que garanticen condiciones equitativas en el trabajo de campo.

La encuesta, que combinó datos cuantitativos y cualitativos, reveló que el 86% de los encuestados ha experimentado la menstruación, y casi la mitad (48%) reportó un dolor menstrual significativo durante el trabajo de campo. Los hallazgos cuantitativos indican que la logística del trabajo de campo rara vez se adapta a las necesidades de salud menstrual: el 85% de los participantes manifestó que los botiquines estándar no incluyen productos de higiene menstrual. Además, los datos cualitativos destacaron dificultades en la comunicación sobre cuestiones menstruales, ya que solo el 30.5% de los encuestados se sintió cómodo discutiendo estos temas con supervisores masculinos, en comparación con el 59.9% con supervisores femeninos.

Estas conclusiones subrayan importantes lagunas en el apoyo a la salud menstrual durante el trabajo de campo. Sugieren que medidas prácticas —como asegurar la disponibilidad de productos menstruales en los botiquines de primeros auxilios y fomentar un diálogo más abierto sobre la salud menstrual— podrían mejorar el apoyo a las investigadoras que menstrúan. Sin embargo, nuestros resultados también destacan la necesidad de realizar investigaciones adicionales para explorar los factores sistémicos más amplios que subyacen a estos desafíos. Abordar estas lagunas podría contribuir a crear un entorno más inclusivo y equitativo para todas las personas dedicadas a la investigación independientemente de su género o diferencias fisiológicas.

Este estudio dio como resultado un artículo publicado en ECOSISTEMAS:

  • Gamboa, S., Cuesta, E., Domínguez-García, V., García-Muñoz, A., Gómez Cano, A.R., López-Guerrero, P., Menéndez, I., Oliver, A., Velado-Alonso, E., Carro-Rodríguez, P.M., Sanz-Pérez, D. 2025. Blood, Sweat, and Research: Menstruation’s Impact on Fieldwork in Natural Science. Ecosistemas 34(1): 2913. https://doi.org/10.7818/ECOS.2913