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Artículo de Humor
Tribuna Ambiental:
Informe sobre el urbanismo insostenible del interior de la Península Ibérica y sobre un caso concreto en Soria. Marzo de 2007

Reflexiones ante un nuevo modelo de urbanismo para el interior peninsular

España ocupa el quinto lugar en términos de población de Unión Europea, sin embargo supera ampliamente al resto de países europeos en el número de viviendas en construcción. Sirva el dato de que en 2005 se construyeron más de 800.000 viviendas en España, un total mayor que en el Reino Unido, Francia y Alemania juntos. Este proceso urbanizador que no tiene parangón en todo el Planeta. Curiosamente, a pesar de este titánico esfuerzo constructor, el acceso de los españoles a la vivienda no sólo no se ha hecho más fácil, sino que, al contrario, se ha tornado mucho más complicado.

Hasta ahora, el mayor esfuerzo edificador se ha centrado en los núcleos urbanos y el litoral. En el caso del litoral la transformación ha sido considerable, especialmente en el Mediterráneo, donde un 34% de su primer kilómetro es ocupado por las superficies artificiales.  Un modelo de desarrollo que no ha escapado de las críticas a

En los últimos años estamos asistiendo a un desplazamiento de las inversiones urbanísticas hacia el interior peninsular. En la actualidad están en diferentes fases varias macrourbanizaciones, en algunos casos  con miles de viviendas. Por sus dimensiones, muchos de ellos se dan a sí mismo el apelativo de “Ciudad de” Ciudad  del  Golf en Las Navas del Marqués (Avila);  de    Ciencia  y    Villacastín (Segovia). Macrourbanizacion de Villanueva de Gómez (Ávila)…

Todos estos desarrollos tienen en común ser urbanizaciones de baja densidad y extensa superficie, basadas en viviendas unifamiliares que a menudo incluyen alguna obra que les conceda un atractivo (campos de golf, aeropuerto, estaciones de esquí...). En su mayor parte se sitúan fuera de los núcleos urbanos y en muchos de los casos su ubicación se sitúa en las inmediaciones, cuando no en el interior, de espacios naturales. Generalmente, la demografía parece indicar que estos proyectos no corresponden con la demanda de residencia de la población local, sino que parecen más encaminados a cubrir demandas de segunda residencia de población lejana al área de construcción.

Este tipo de desarrollo tiene múltiples implicaciones ambientales. En primer lugar, generan un gran consumo de espacio por ser un modelo de construcción en horizontal y no en vertical (como son las ciudades tradicionales). Este impacto se  agudiza cuando se ubican en las inmediaciones de zonas de gran valor natural, por lo que afectan a la zona de campeo, desplazamiento o simplemente expansión de las especies que pueblan estos lugares, contribuyendo a la fragmentación de dichos hábitats. Además no hay que olvidar que en muchos casos estas urbanizaciones se integran en una matriz forestal o en zonas de ribera, generándose unos riesgos de incendios y riadas. 

Al localizarse al margen de los núcleos urbanos, la creación de servicios para estas urbanizaciones implica una ingente cantidad de recursos y espacio para la creación de nuevas infraestructuras (agua, depuradoras, electricidad, telefonía, comunicaciones viarias...), cuyos costos corresponden en parte al erario público. Por otra parte, la lejanía de estas urbanizaciones de los núcleos urbanos hace obligatorio el uso de medios de transporte, casi siempre privados, para satisfacer la necesidad de los servicios básicos (alimentación, educación, salud, ocio...). Ello implica un aumento del consumo de combustibles fósiles y el consiguiente aumento de las emisiones de gases efecto invernadero.

En conjunto la proliferación de este modelo de desarrollo tiene un efecto desestructurador del territorio, obviando el sistema de poblaciones existentes y su red de infraestructuras. Además se modifica la estructura cultural del paisaje, la cual es fruto de una tradición de explotación y de ordenación del territorio que en el mundo rural de ha permanecido hasta ahora en un muy aceptable estado de conservación, contribuyendo a que nuestro país sea una  de las regiones que mejor ha conservado su biodiversidad de Europa.

 Resulta una gran incoherencia y un despilfarro de recursos que disponiendo de un patrimonio de un valor incalculable como el de nuestros pueblos, que ya gozan de la mayor parte de las infraestructuras, en lugar de apoyarlos y hacerlos más habitables, este tipo de desarrollo esté propugnando la creación de nuevos núcleos urbanos ajenos a estos, en lo que es un modelo totalmente insostenible ientalmente. Sin duda debe exigirse a las Administraciones Públicas una implicación más activa en la ordenación del territorio y olvidar los beneficios económicos que a corto plazo generan estos proyectos, para pensar con una visión más amplia. Especialmente cuando ya se ha constado lo pernicioso de este sistema urbanístico y sus efectos para el mantenimiento de los ecosistemas.

En este aspecto sería importante distinguir entre la percepción, tan promocionada en estos desarrollos urbanísticos, de la persona que vive en una urbanización de estar en un lugar idílico, en medio de la naturaleza y con un amplio jardín, con el hecho de que su vivienda y su jardín ha transformado en urbana parte de dicha naturaleza y que su elección de residencia tiene unos importantes costes para la conservación de dichos espacios y para la sostenibilidad ambiental, es decir externalidades que recaen sobre el conjunto de la sociedad. En definitiva, resumiéndolo en una frase que todos hemos oído alguna vez, “Aunque Vd. pueda pagarlo, España no puede.”



La problemática generada por del Medio Ambiente (Soria)

Un caso paradigmático del despiste de las Administraciones Públicas respecto a los efectos de la urbanización en la proximidad de espacios naturales es la “Ciudad del Medio Ambiente (CMA), proyecto propuesto por de Castilla y León como ejemplo de desarrollo sostenible. Esta “ciudad” se pretende localizar en el término de Garray, próximo a las ruinas de Numancia y a la ciudad de Soria. de Medio Ambiente de de Castilla y León es la promotora y atribuye a este proyecto el objetivo final de la puesta en valor de los Espacios Naturales de esta Comunidad Autónoma.

Este proyecto significa afecta a . De esta superficie sobre 303 Ha se prevé levantar  por lo menos 780 viviendas que darán cobijo a 4.000 residentes, edificios públicos institucionales, culturales y deportivos; y un polígono industrial que atraerá población y visitantes. La zona de ribera de gran valor natural, tal y como afirman los autores del proyecto, será semejante al Parque Fluvial del río Arga (Pamplona), con usos de ocio, esparcimiento y deportes de naturaleza y a su vez zona de paso para infraestructuras de transporte viario, electricidad, agua, etc. La disposición de la urbanización es alargada. Las viviendas se sitúan sobre una franja de terreno de el recorrido real que habría que hacer para desplazarse desde un extremo de la zona de viviendas hasta el final del polígono industrial. Según el proyecto el recorrido en vehículo hasta la localidad con servicios públicos más cercana es de

Hay que reconocer que esta urbanización tiene aspectos positivos, así en su desarrollo y construcción se promoverán energías limpias y materiales reciclables, y se prohibirán en su interior la circulación de vehículos de combustión interna, debiéndose dejar el automóvil tradicional en  un parking exterior. Por otra parte, se pretende incluir en la urbanización un polígono industrial donde se apueste por el desarrollo de las energías alternativas. Esta buena intención por parte de los promotores contrasta con el hecho de que al ubicar esta urbanización en una zona alejada de los núcleos urbanos, se va a generar una ingente cantidad de emisiones de combustibles para el desplazamiento de los residentes y los trabajadores de las industrias. No olvidemos que los vehículos privados son una de las principales fuentes de emisión de dióxido de carbono a la atmósfera. Por otra parte la baja densidad de edificación hace necesario consumir una gran superficie de territorio comparado con un modelo urbano tradicional. Por ejemplo la ciudad de Soria con una población cercana a los 40.000 habitantes ocupa , siendo la distancia entre sus extremos de unos 3,5 Km.

se ubica en un paraje bien conservado, rodeado de una dehesa de fresnos y sauces junto un espacio protegido, con una rica avifauna nidificante y de paso, con presencia de nutria en el río. La ubicación de una urbanización en este entorno, su construcción y la actividad diaria de sus habitantes  conducen a un “ajardinamiento” que sin duda generarán una pérdida de la calidad ambiental y de muchos de los elementos ecológicos que ahora lo caracterizan. Del mismo modo, las infraestructuras necesarias para esta urbanización suponen una perturbación y fragmentación para las poblaciones de animales y plantas.

De hecho, la calidad de  paisajes y elementos naturales ha sido reconocida al incorporar este espacio al Catalogo de Riberas sobresalientes de Castilla y León, paso previo para entrar en de Espacios Naturales. Igualmente la zona anexa al río ha  sido declarada LIC “Riberas del Duero”. Sin duda, estos valores condujeron a que la norma urbanística lo clasificara como Suelo Rústico de Especial Protección por sus valores naturales. Este régimen de protección legal se pretende superar justificando el interés regional del proyecto mediante una disposición con rango de Ley Autonómica, Este hecho impediría la acción judicial par evitar su recalificación.

Debemos reflexionar sobre casos como estos en que el deseo del hombre urbano de vivir en un entorno bien conservado, rodeado de lugares de gran calidad ambiental, tiene como consecuencia la pérdida muchos de esos valores ambientales. Sería importante darse cuenta de que a veces hay que saber mantener las distancias si queremos conservar nuestro entorno.

 

 

 



    
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